Canta la Lluvia

Canta la lluvia tales multitudes que inundan de alegrías mi mente sedienta y ardiente de tanta realidad.

Canta la lluvia sus historias de nube y mar.

Canta su recorrido de río hacia su destino de vasta inmensidad.

Canta su pasado remoto y frío de corona inmortal en montaña sagrada.

Canta la lluvia sus vidas y placeres en criaturas terrestres, en niños y perros, águila y flor.

Canta, si, y en su cantar remoja mi alma en su vuelo celestial, en su paso por el mundo y sus vidas en el mar.

Se satura mi ser de todas esas cosas que la lluvia fue y vivió, viviendo sin nacer, existiendo sin morir, siempre en paso en sus múltiples formas, siendo todo y nada hasta caer como lluvia de agua y canción en my alma de niño en trópico torrencial.

Cae la lluvia y me canta la canción de toda la vida, su canción.

Cae la lluvia y me canta la canción de todas sus vidas, mi canción.

Cae la lluvia y caigo con ella. Soy gota de lluvia que escucha los cantos de vida que fui, que soy y que siempre seré.

Cae mi vida entera, gota de lluvia en el torrente que trae un pedacito de cielo al desierto sediento tan preñado de vida.

Caigo vida tras vida, gota de cielo, cantando vida plena en lluvia, tormenta y rocío entre el cielo y el mar.

Advertisements

There Will Be Wine

The sacred goes where it wants to go.
Who is anyone to try to contain it
as if it were an object?

It doesn’t belong to the prophets.
No one owns what is of the gods.
I can do things
with the teachings,
with the work
that are wrong.
And that is on me.

The punishment
is that my child is slain:
the legacy,
the work,
the lineage vanishes and disappears.

Success is thy proof.

Whatever the others say about you
your techniques,
your beliefs,
your ideas,
your heresies…

The only thing that counts is success,
because it is in the hands of the gods.
If the gods look favorably on your results,
then that will survive.
If they don’t like what you present,
it will die.

We are divine.
That sacred juice flows through us.
Our product is that grape that will become wine.
But it’s not up to us what fruit will become wine.
It’s up to the gardener.

The gardener picks
the grapes that will become wine
and the ones that will not.

It’s not up to me
what my work will produce.
All I can do is produce.
If I’m right,
there will be wine.

(Poetically edited notes by Season Cole, from a talk by The Telling by Koyote the Blind)

Hasta en lo Descartado

Ahora veo claro, bien amada de mis íntimos anhelos, que hasta en lo descartado y olvidado se manifiesta tu infinita presencia, llamando a tu amado, implorando desde la profundidad de tu santa ausencia que recuerde.

—-

Now I see clearly, beloved of my yearnings, that even in the discarded and forgotten your infinite presence manifests, calling your beloved, imploring from the depths of your holy absence that I remember.

Preñado de tu Luz

Preñado de tu luz sostengo la pluma en mis dedos. La mente vieja intenta dar a luz, pero el silencio gana esta batalla.

Y así nomás, sin porqué ni para qué la pluma toca el papel vacío y juntos dan sentido y rumbo al torbellino de silencio que tu aliento impregnó en mi ser.

Comenzó precisamente así, como la diminuta partícula de tinta que ni gota llega a ser, que no tiene sentido ni razón pero que sin barrera posible da comienzo por movimiento sutil y delicado de muñeca y dedos a las letras y palabras de luz torrencial que plasman al fin lo que me inunda a plenitud.

Así sale al fin un clamor a ti. Así se plasma en el vacío sin expresión un arroyo de tinta y palabra que quizás un día llegue al vasto mar. O quizás no llegue nunca, y tan solo se evapore gota a gota convirtiéndose en inperceptible vapor, uno con el cielo, sin rumbo ni ambición. Hasta que algún día llegue a ser tormenta, rocio, o arcoiris en el cielo azul.

––Koyote. junio 13, 2015

Consuelo para un Corazón de Niño

Hay un dolor en el silencio desde el día que no la vi.
Donde quiera que volteo, su ausencia me sorprende y me atrapa.
Y este corazón de niño no sabe para donde ir,
pues la siente aquí y no la ve,
la sabe ausente pero en todo la ve.

Se ha convertido en la ausencia del que murió,
eternamente lejos pero en todo aquí.

Se ha vuelto pregunta incansable, tormenta del qué pasó.
Está confundido este corazón, sin saber a donde ver.

Y es que ella era la voz que entra en mi templo
preguntando si me puede ver.
Era silueta en la puerta.
Era el texto diario y la broma inesperada.
Era la risa a flor de piel, y el peso del mundo.
Era dolor gentil,
duda de si,
mirada triste y eterna.
Era compañera de mis silencios.

Hoy es dolor del silencio.
Ya no se oye su voz detrás de las cortinas.
Bueno, no la oigo, es cierto, pero la anticipo.
Todavía mis ojos esperan ver su figura siempre al trabajo y con paso brusco,
y aún siento su altar divino en un cuarto ya vacío.
Abro la puerta y espero ver los santos en las paredes
y los espíritus sorprendidos escurriéndose en las esquinas.

Y creo que al fin encontré la clave de la incógnita.
Ya puedo susurrarle a mi corazón la explicación de su sentir.

Eres, corazón de niño, un viejo altar encendido en un cuarto ya vacío.

Always the Ocean

The sun had just immersed itself in that beautiful golden rainbow water in the distance. She came out, this beautiful creature, out of the ocean. She walked towards me. I remember it. I could almost see her, but not quite. But she was there, I think—or almost there.

She was barely true, almost real. I could tell she was there because of the soft shimmer on the outline of her body. The light of the sun, indirect and gentle, almost as if saying goodbye, would reflect on her surface––small glimmers of dew telling me of a hair, a curve, a breast, maybe a mouth.

She was almost there. Barely there. But the likeness of her being was unmistakable. I could feel it in my skin. It would tickle me. It would make me burst with a small gentle smile. It would make herself known when I took a whiff of air into me, and she smelled like the ocean. She smelled like the sand. She smelled like the sunset. And there she whispered in my ear.

She told me the story of the doll made of salt who would sit by the ocean as I sat by the ocean, waiting for the water to come close to her, almost kiss her, and go back; come back and go back; and one day it came too close and it kissed her on her feet. The oceanic water touched the feet of this doll who sat just as I sat. But her love and yearning for the ocean was so great that just one kiss of the ocean begun to dissolve the doll of salt. In her love for the kiss, all of her dissolved and she became the ocean.

When she told me this story, I asked:
-“So, what happened to the girl made of salt?”
-“She became the ocean” she said.
-“But, aren’t you the ocean?” I asked.
-“Yes” she said.
-“So, do you remember being the girl made of salt?”
-“I was never a girl made of salt,” she said. “I’ve always been the ocean, and I will always be the ocean.”

Why I Lay This Soul to Be Torn Apart

I have seen the dunes of time, rolling with the shifting sands of the endless desert between the dream of life and the wake world of the House Absolute.

Who can cross this unforgiven vastness?

Who survives the ancient whirlwind that tears apart gods and worlds?

Who stands whole before the terrible stentor of The Heart Of The Sky, whose voice creates and destroys the infinite abode?

Who will cross this desert, whose ever shifting dunes are formed out of the cold breath of the eternal void upon the sand of time where every grain is the unique divine point of view of every traveller, of every dreamer of the House Absolute who ever entered this desert void?

And why is it, beloved of my soul, that I would lay that very soul to be torn apart, to add one insignificant grain to the infinite sand? It is so that you too may come to find your completion, your satiety in the constant embrace of the beloved, and that you may also know the glory in plenitude as I have.

Why Does the Ocean Swell?

Why does the ocean swell?
Is it the pull of the Goddess Moon
high above at the heart of that other ocean,
holding so many stars?
Is it the yearning and the loving of this earthly sea,
stuck here in planetary existence with us
trying to get back to the higher waters,
to that infinite ocean to which our own is but a drop?
Is it that love for the divine,
the love for the womb,
that makes our mother ocean swell and become wave?

Is that what makes you, God, swell with pride and become life?
I don’t know. It’s not mine to know.
For I only know when I am the wave,
and the wave is movement;
and I move and I move,
and I grow and I play,
and I explode and I rumble.
I tumble, then I die.

Maybe after kissing the ocean,
maybe after touching the light,
maybe after giving way to a behemoth well,
maybe after swallowing a ship or two,
I am wave.
As wave I am the ocean
and there is no difference between my water and her water.

And yet I am not her.
I have all her qualities and characteristics.
The composition of me is the composition of you,
and all together we don’t even touch the infinite vastness of her.

From the Telling: Born of Purusha, by Koyote the Blind

Kaira

Era tan solo un destello de luz estelar, la más frágil criatura en existencia.

Bueno, llamarla criatura quizá sea tomarse una latitud irresponsable con el lenguaje. No tenía ni siquiera un cuerpo, no pertenecía a especie o género alguno. Por eso es difícil llamarla criatura. Lo que pasa es que también resulta difícil pretender que no era un ser vivo. Aquí es donde la lengua española nos falla. Es un ente, claro está, pues podríamos decir que estaba dotada de conciencia. Pero bueno, tampoco podemos pretender que esta conclusión resuelve la cuestión, puesto que decir que este destello de luz está dotado de conciencia es como pretender que su simplicidad se ve complicada al añadir cualidades externas. Más bien, tendríamos que tener una palabra en nuestro idioma que a la vez nos dijera que al mismo tiempo ella era luz, destello de luz, consciente, durmiente, sin órganos sensoriales, completa, simple, frágil, e indestructible.

Retomemos el asunto paso a paso. Era tan solo un destello de luz estelar. Estaba consciente, sí, pero no tenía órganos de la percepción. No tenía ojos para ver. No poseía oídos que detectaran sonido, ni un sistema nervioso con que sentir. De echo, no poseía un cerebro con el cual pudiese formar pensamientos ni memorias. Quizás podamos decir que tenía una conciencia dormida, como un estado de auto-reflejo profundo––un dormir sin sueños, sin memorias, sin eventos.

Era a la vez frágil e indestructible. Era tan frágil como un instante. Existía porque viajaba de un momento al otro, sin defensas ni estructuras. Viajaba en el espacio oscuro. Viajaba desde el principio de los tiempos, deslizándose por el vacío infinito. Era invisible porque nadie nunca la había visto. ¿Qué es la luz cuando no es vista? ¿Es acaso oscuridad? Quizás. ¿O será más bien posibilidad y espera? ¿Será un grano de la nada en espera del momento en que dejando de ser se vuelva una visión de su origen?

Vino de una estrella. Y por ser luz de estrella tiene en sí la esencia estelar. Si alguien la ve, verá la estrella.

En el momento en que sea vista, dejará de viajar invisible y se convertirá en estrella en la mente del vidente que la reciba. Se convertirá en poema, compañera del canto de grillos y el palpitar del corazón de amantes. Se convertirá en el conocimiento de sabios astrónomos y profundidades filosóficas.

Tal es su fragilidad que dejará de ser destello de luz en el momento que alguien se vuelva consciente de ella. Y tan indestructible es, que después de eternidades en el infinito, se volverá estrella en el momento de su muerte. Es destello de luz estelar, semilla poética, y esencia de la noche.

O quizás no sea percibida por ser humano alguno. Puede ser que venga a reposar en la hoja del árbol de acacia, y así de luz se vuelva oxígeno. Puede ser que como oxigeno sea partícula vital de innumerables seres, que se convierta en molécula de agua y aire. Que viva en el fulgor del fuego, y en aroma del perfume; que viaje en aliento del cantor; que alimente los cuentos de una soñadora.

Era tan solo destello de luz estelar, la más frágil criatura en existencia, eterna y perenne. Se volvió parte de todas las cosas. Se convirtió en todos los seres. Formó parte de todas las mentes y percibió todas las cosas. Pasó a ser aire y luz, agua y fuego. Se cubrió de todos los cuerpos y presenció todos los pesares––y las alegrías también.

Y así vino esta estrella, proyectándose como luz oculta, a ser parte de todos los seres, partícipe de todos los actos, presente en todos los recuerdos. Dejó su viaje por el infinito para vivir en todas las cosas, hasta que un día se encontró en cuerpo humano––frágil como la vida y eterno como el arte––y por tan solo un momento dejó de ser invisible cuando alguien la vio en su esencia natural de destello estelar, y componiendo el idioma la nombró con su nombre verdadero y oculto, con su nombre de destello de luz estelar. Al escuchar el sonido de su nombre verdadero, el destello se convirtió en momento fugaz, materia prima de la consciencia, y la amiga oculta de todas las cosas.

[Kaira es una escritora española de mucho talento. El libro en la foto es uno de sus libros para niños. Está historia es dedicada a ella]